El ser empieza a dirigirse, montado sobre su bicicleta, hacía el holgado y dadivoso camino,o hebra de pensamiento. Atrapa con sus ruedas respiraciones profundas, que permiten presenciar el nacimiento del peregrino ruedo de la bicicleta. Del emblemático camino mental del ser.
Mirá, no pido mucho, solamente tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento. Necesito esa puerta que me dabas para entrar a tu mundo, ese trocito de azúcar verde, de redondo alegre ¿No me prestás tu mano en esta noche de fin de año de lechuzas roncas?
martes, 28 de febrero de 2012
La alegoría o el emblema de la existencia, es protagonista del intelecto humano. Como tal repercusión descendente, afecta la conmoción y los pensamientos terrenales a grandes rasgos, a lo largo de la centuria. Equivale una porción de arrugas heterogéneas, al misticismo adherente sobre pensamientos en cuestión. Así, de la misma manera, afectan los pensamiento más radicales y realistas, a la prontitud de los frunces o las patas de gayo. Ser vivo que piensa (cual monólogo interno) las andanzas de la vida, mas la preocupación lo invade, lleva consigo cualquier descalabro, que pueda o no, afectar el estado emocional y corporal del mismo. Semejante es, por otro lado, la análoga situación de la vejez o el crecimiento a medida que se piensa (y se realiza a los largo de la vida, incluyendo la nocturnidad somnolienta). Crecen y se esfuman los pensamientos, igual que el ser humano en desarrollo, que deja quietitas las etapas, tan sólo visitándolas en la misma mente que reproduce los incidentes sensoriales a lo largo de la construcción de los mismos. Y a veces se reaviva el pensamiento y se hace grande, y concluye y comienza al rato. Algunos se elevan, otros se escriben, y los enrollados casi no logran descifrarse. Son como amebas, cambiantes en orientación y cosmovisión. Propios de una persona, de una época, de un sector favorito.
El ser empieza a dirigirse, montado sobre su bicicleta, hacía el holgado y dadivoso camino,o hebra de pensamiento. Atrapa con sus ruedas respiraciones profundas, que permiten presenciar el nacimiento del peregrino ruedo de la bicicleta. Del emblemático camino mental del ser.
El ser empieza a dirigirse, montado sobre su bicicleta, hacía el holgado y dadivoso camino,o hebra de pensamiento. Atrapa con sus ruedas respiraciones profundas, que permiten presenciar el nacimiento del peregrino ruedo de la bicicleta. Del emblemático camino mental del ser.
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